Tercer Ciclo de Enseñanza Primaria. 2010-12

Nuestro trabajo. 5º y 6º de E. Primaria



domingo, 18 de octubre de 2015

LA FERIA



Ayer fuimos de excursión a la feria. Salimos del colegio a las 9:30 de la mañana. Fuimos andando desde el colegio hasta el ferial, mientras andábamos por las calles de Jaén, vimos un mercadillo medieval y un tiovivo en la Plaza de las Palmeras. Después nos fuimos hacia San Ildefonso donde nos paramos a ver una placa de la parada de una procesión del año 1430. En esa misma calle había vestidos de gitana colgados en unos cables y también farolillos en un bar. Llegamos a la Alameda y nos hicimos varias fotos todos juntos. Llegamos a la feria y en la puerta principal nos hicimos fotos los tres cursos que íbamos y las mamás que nos acompañaron. Fuimos a la caseta de El palio donde nos comimos un bocadillo y un refresco, bailamos mucho las  canciones de moda. Llegó Andalucía directo y nos grabó a todos. A la vuelta nos subimos a un autobús que nos llevo al cole. Fue un día estupendo.
                    Verónica Martín Quesada 5º Primaria

domingo, 4 de octubre de 2015

¿Qué significa ser un buen ciudadano?



                      2 de Octubre de 2015

Es ser una buena persona, ser generoso con los demás  y ayudarlas a hacer el bien.

Rubén de la Casa y Alejandro Montilla 

Pablo Melero Ibáñez y Sergio Segovia Rivilla
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Nosotros pensamos que ser buen ciudadano es no incumplir las reglas, no romper plantas, no maltratar a los animales , ayudar a las personas, reciclar, no robar...
Eso es ser un buen ciudadano.
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  Nosotros creemos que ser un buen ciudadano es cuidar el ambiente tener buena educación saludando a los demás.
 También podemos ayudar en equipo todos juntos:  Limpiando las calles, no ensuciándolas, si tienes  un perro, limpia la caca del perro con una bolsa,  no tirando botellas al campo ni cosas de plástico para que no le de el Sol ni se enciende el campo.
 Para ello hay que colaborar y ayudándose todos juntos. Cumplir las normas por ejemplo respetar si un semáforo está en rojo, si vas en una bicicleta no ir por la cera porque puedes atropellar a la gente también hay que reciclar para que no haya que cortar un árbol, echar la basura en su recipiente correspondiente y no ensuciar en los campos porque si las plantas se mueren nosotros no tenemos oxígeno.
          Gemma Montes Aguilar y Mario Infante Olmo.
                           Alumnos de 5º de primaria.

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Ser un buen ciudadano es compartir nuestra inteligencia a todos.

Para ser un buen ciudadano, como sabemos, vivimos en sociedad, y nos ayudamos unos a otros, la colaboración, nos une y nos enriquece.

Para ser un buen ciudadano, es necesario tener un proyecto de vida, teniendo en cuenta el bien común, y ayudar a los demás.

Para ser un buen ciudadano, hay que ser ecologista, modesto y cuidar las cosas de la ciudad.

Para ser un buen ciudadano hay ayudar a los demás, pero no diciéndoles las respuestas, si no, haciéndoles comprender lo que les cuesta.

Pero……. ¿ Que significa ser un buen ciudadano?

Significa ayudar a todos, querer a todos, y respetarlos, tal y como son.

                                               
            Carolina González Zelarayán y Camilo Jaramillo  Zapata   

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Un buen ciudadano es aquel que siempre está dispuesto a ayudar a todos, cumple las normas, colabora con los demás, y se comporta educadamente.
Para ser buen ciudadano debemos ser educados, responsables, honrados, justos y  solidarios.
         Educado: dando las gracias y pidiendo perdón siempre que nos hayamos equivocado.
         Responsable: cumpliendo con nuestras obligaciones sin dejar de pensar en los  demás.
         Honrados: actuando de manera respetuosa sin aprovecharnos de los demás.
         Justos: no ser aprovechados con los demás, y no haciendo lo que no nos  gustaría que nos hiciesen a nosotros.
         Solidarios: es reconocer que necesitamos ayuda, al igual que nosotros también debemos ayudar a los demás.
Darío Hernández  y Alejandro Gila.                                                                                                                                

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Ser un buen ciudadano significa ser buenas personas, llevarnos bien unos con otros. Y para esto necesitamos la inteligencia, el esfuerzo, la colaboración y la acción.
La inteligencia es uno de los principales recursos que teneos las personas. Es importante saber en qué consiste y como puede ayudarnos.
Inteligencia es la capacidad de:
Entender una información recibida.
Guardar  y memorizar los datos.
Elaborar ideas y utilizarlos para resolver problemas y desarrollar proyectos
El esfuerzo es imprescindible para lleva a cabo cualquier proyecto. No se trata de una actitud puntual, sino de una práctica continuada. Para conseguir una meta es necesario esforzarse y también entrenar.
El entrenamiento es la práctica continuada de los ejercicios para conseguir esta meta. El entrenamiento no es solo necesario en el deporte.
Tenemos que entrenarnos para aprender a realizar cualquier actividad nueva.
La colaboración, las personas no podemos hacer las cosas solos tenemos que buscar  ayuda, nos necesitamos unos a otros. Necesitamos colaborar unos con otros para conseguir una meta.
Colaborar es:
Trabajar juntos con un mismo fin.
Buscar resultados que beneficien  a todos.
La acción.
Los proyectos no se desarrollan solos, hay que animarse a actuar para hacerlos realidad. Solo cuando actuamos teniendo en cuenta el bien de común podemos triunfar como personas, ser felices.
Según lo que queremos conseguir, los planes pueden resultar positivos o negativos para los demás.
De Ana Serrano Molina y de Marina Bracero Alcalá
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-Ser un buen ciudadano es ayudar  a los demás  siempre y cuando más beneficie a todos lo que les ayudamos.
-También hay que respetar las opiniones de todos los ciudadanos.
-A parte de eso hay que ayudar  a todos los  que lo necesitan, como los enfermos, ciegos, los pobres, ancianos….
-Tirar la basura a las papeleras  para cuidar nuestro medio ambiente.
-Ayudar a los ancianos a cruzar  los peatones.
-ayudar a caritas, que no tiene comida, ropa…
Realizado  por: Paula Benítez  Jiménez y  Lidia Martínez  Moral.5º


miércoles, 30 de septiembre de 2015

30 de Septiembre de 2015

Hola a todos. Hoy está siendo un día muy especial. Acabo de enseñar mis escritos en este blog a mis nuevos alumnos de 5º curso. Les he animado a que lean de vez en cuando algo de lo que aquí subo. Sé que lo único que les puede hacer al leerlo es bien, y enseñarles a crecer y madurar.
Gracias, chicos por haber estado tan callados y atentos , mientras yo he escrito esto dedicado a todos vosotros.
¡Nos vemos en el blog!

martes, 23 de junio de 2015

DE UN HIJO A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO




 No me des todo lo que pido. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces; y me enseñas a gritar a mí también. Y yo no quiero hacerlo. No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto. Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o mi hermana. Si tú me haces sentir mejor que los demás, alguien va a sufrir y si me haces sentir peor que los demás, seré yo quien sufra. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide y mantén esa decisión. Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender. No digas mentiras delante de mí, no me pidas que lo haga por tí, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentirme mal y perder la fe en lo que me dices. Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga el por qué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé. Cuando estás equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de tí, y así me enseñarás a admitir mis equivocaciones también. Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos. Porque seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también. No me digas que haga una cosa cuando tú no la haces. Yo aprenderé lo que tú hagas, aunque no lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas. Cuando te cuente un problema mío, no me digas "no tengo tiempo para bobadas", o "eso no tiene importancia". Trata de comprenderme y ayudarme. Y quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque no creas necesario decírmelo.

lunes, 5 de enero de 2015

La Epifanía

El Evangelio de San Mateo (2,1-12) relata la historia de los magos. Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos: Su Epifanía ante los Magos de Oriente: Se trata de una manifestación a los paganos, para poner de relieve que el Niño Dios que nace, viene para salvarnos a todos, independientemente de nuestra raza. Su Epifanía del Bautismo del Señor: Manifestación a los judíos por medio de San Juan Bautista. Su Epifanía de las Bodas de Caná: Manifestación a Sus discípulos y comienzo de Su vida pública por intercesión de su Madre María. LOS OBSEQUIOS Melchor, que representa a los europeos, ofreció al Niño Dios un presente de oro que atestigua su realeza. Gaspar, representante de los semitas de Asia, cuyo bien más preciado es el incienso, lo ofreció al Niño como símbolo de su divinidad. Y por último, Baltasar, negro y con barba, se identifica con los hijos de Cam, los africanos, que entregan la mirra, en alusión a su futura pasión y resurrección. LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS según las visiones de la Beata Ana Catalina Emmerich. "Vi la caravana de los tres Reyes llegando a una puerta situada hacia el Sur. Un grupo de hombres los siguió hasta un arroyo que hay delante de la ciudad, volviéndose luego. Cuando hubieron pasado el arroyo, se detuvieron un momento para buscar la estrella en el cielo. Habiéndola divisado dieron un grito de alegría y continuaron su marcha cantando. La estrella no los conducía en línea recta, sino por un camino que se desviaba un poco al Oeste. La gran estrella "La estrella, que brillaba durante la noche como un globo de fuego, se parecía ahora a la luna vista durante el día; no era perfectamente redonda, sino como recortada; a menudo la vi oculta por las nubes (...) El camino que seguían los Reyes era solitario, y Dios los llevaba sin duda por allí para que pudieran llegar a Belén durante la noche, sin llamar demasiado la atención. Los vi ponerse en camino cuando ya el sol se hallaba muy bajo. Iban en el mismo orden, en que habían venido ; Ménsor, el más joven, iba delante; luego venía Saír, el cetrino, y por fin Teóceno, el blanco, que era también el de más edad. "Les hablaron del valle de los pastores como de un buen lugar para levantar sus carpas. Ellos se quedaron durante largo rato indecisos. Yo no les oí preguntar nada acerca del rey de los judíos recién nacido. Sabían que Belén era el sitio designado por la profecía; pero, a causa de lo que Herodes les había dicho, temían llamar la atención. "Pronto vieron brillar en el cielo, sobre un lado de Belén, un meteoro semejante a la luna cuando aparece; montaron entonces nuevamente en sus cabalgaduras, y costeando un foso y unos muros ruinosos, dieron la vuelta a Belén, por el Sur, y se dirigieron al Oriente hacia la gruta del Pesebre, que abordaron por el costado de la llanura donde los ángeles se habían aparecido a los pastores (...) "El campamento se hallaba en parte arreglado, cuando los Reyes vieron aparecer la estrella, clara y brillante, sobre la colina del Pesebre, dirigiendo hacia ella perpendicularmente sus rayos de luz. La estrella pareció crecer mucho y derramó una cantidad extraordinaria de luz (...) Un gran júbilo "De pronto sintieron un gran júbilo, pues vieron en medio de la luz, la figura resplandeciente de un niño. Todos se destocaron para demostrar su respeto; luego los tres Reyes fueron hacia la colina y encontraron la puerta de la gruta. Ménsor la abrió, viéndola llena de una luz celeste, y al fondo, a la Virgen, sentada, sosteniendo al Niño, tal como él y sus compañeros la habían visto en sus visiones. ³Volvió sobre sus pasos para contar a los otros lo que acababa de ver (...) Los vi ponerse unos grandes mantos, blancos con una cola que tocaba el suelo. Tenían un reflejo brillante, como si fueran de seda natural; eran muy hermosos y flotaban ligeramente a su alrededor. Eran éstas las vestiduras ordinarias para las ceremonias religiosas. En la cintura llevaban unas bolsas y unas cajas de oro colgadas de cadenas, cubriendo todo esto con sus amplios mantos. Cada uno de los Reyes venía seguido por cuatro personas de su familia, además de algunos servidores de Ménsor que llevaban una mesa pequeña, una tapete con flecos y otros objetos. "Los Reyes siguieron a San José, y al llegar bajo el alero que estaba delante de la gruta, cubrieron la mesa con el tapete y cada uno de ellos puso encima las cajas de oro y los vasos que desprendieron de su cintura : eran los presentes que ofrecían entre todos. En el pesebre "Ménsor y los demás se quitaron las sandalias, y José abrió la puerta de la gruta. Dos jóvenes del séquito de Ménsor iban delante de él; tendieron una tela sobre el piso de la gruta, retirándose luego hacia atrás ; otros dos los siguieron con la mesa, sobre la que estaban los presentes. Una vez llegado delante de la Santísima Virgen, Ménsor los tomó, y poniendo una rodilla en tierra, los depositó respetuosamente a sus plantas. Detrás de Ménsor se hallaban los cuatro hombres de su familia que se inclinaban con humildad. Saír y Teóceno, con sus acompañantes, se habían quedado atrás, cerca de la entrada. "María, apoyada sobre un brazo, se hallaba más bien recostada que sentada sobre una especie de alfombra, a la izquierda del Niño Jesús, el cual estaba acostado en el lugar en que había nacido; pero en el momento en que ellos entraron, la Santísima Virgen se sentó, se cubrió con su velo y tomó entre sus brazos al Niño Jesús, cubierto también por su amplio velo. Entre tanto, María había desnudado el busto del Niño, el cual miraba con semblante amable desde el centro del velo en que se hallaba envuelto; su madre sostenía su cabecita con uno de sus brazos y lo rodeaba con el otro. Tenía sus manitas juntas sobre el pecho, y a menudo las tendía graciosamente a su alrededor (...) Vi entonces a Ménsor que sacaba de una bolsa, colgada de su cintura, un puñado de pequeñas barras compactas, pesadas, del largo de un dedo, afiladas en la extremidad y brillantes como el oro; era su regalo, que colocó humildemente sobre las rodillas de la Santísima Virgen al lado del Niño Jesús (...) Después se retiró, retrocediendo con sus cuatro acompañantes, y Saír, el Rey cetrino, se adelantó con los suyos y se arrodilló con una profunda humildad, ofreciendo su presente con palabras conmovedoras. Era un vaso de oro para poner el incienso, lleno de pequeños granos resinosos, de color verdoso; lo puso sobre la mesa delante del Niño Jesús. Luego vino Teóceno, el mayor de los tres. Tenía mucha edad; sus miembros estaban endurecidos, no siéndole posible arrodillarse; pero se puso de pie, profundamente inclinado, y colocó sobre la mesa un vaso de oro con una hermosa planta verde. Era un precioso arbusto de tallo recto, con pequeños ramos crespos coronados por lindas flores blancas: era la mirra (...) Las palabras de los Reyes y de todos sus acompañantes eran llenas de simplicidad y siempre muy conmovedoras. En el momento de prosternarse y al ofrecer sus presentes, se expresaban más o menos en estos términos: «Hemos visto su estrella; sabemos que Él es el Rey de todos los reyes; venimos a adorarlo y a ofrecerle nuestro homenaje y nuestros presentes». Y así sucesivamente (...) Dulce y amable gratitud La madre de Dios aceptó todo con humilde acción de gracias; al principio no dijo nada, pero un simple movimiento bajo su velo expresaba su piadosa emoción. El cuerpecito del Niño se mostraba brillante entre los pliegues de su manto. Por fin, Ella dijo a cada uno algunas palabras humildes y llenas de gracia, y echó un poco su velo hacia atrás. Allí pude recibir una nueva lección. Pensé: «con qué dulce y amable gratitud recibe cada presente! Ella, que no tiene necesidad de nada, que posee a Jesús, acoge con humildad todos los dones de la caridad. Yo también, en lo futuro, recibiré humildemente y con agradecimiento todas las dádivas caritativas» ¡Cuánta bondad en María y en José! No guardaban casi nada para ellos, y distribuían todo entre los pobres (...) Los honores solemnes rendidos al Niño Jesús, a quien ellos se veían obligados a alojar tan pobremente, y cuya dignidad suprema quedaba escondida en sus corazones, los consolaba infinitamente. Veían que la Providencia todopoderosa de Dios, a pesar de la ceguera de los hombres, había preparado para el Niño de la Promesa, y le había enviado desde las regiones más lejanas, lo que ellos por sí no podían darle: la adoración debida a su dignidad, y ofrecida por los poderosos de la tierra con una santa magnificencia. Adoraban a Jesús con los santos Reyes. Los homenajes ofrecidos los hacían muy felices (...) Agasajo "Entre tanto, José, con la ayuda de dos viejos pastores, había preparado una comida frugal en la tienda de los tres Reyes. Trajeron pan, frutas, panales de miel, algunas hierbas y frascos de bálsamo, poniéndolo todo sobre una mesa baja, cubierta con un tapete. José había conseguido estas cosas desde la mañana para recibir a los Reyes, cuya venida le había sido anunciada de antemano por la Santísima Virgen (...) En Jerusalén vi hoy, durante el día, a Herodes leyendo todavía unos rollos en compañía de unos escribas, y hablando de lo que habían dicho los tres Reyes. Después todo entró nuevamente en calma, como si se hubiera querido acallar este asunto. "Hoy por la mañana temprano vi a los Reyes y a algunas personas de su séquito, visitando sucesivamente a la Sagrada Familia. Los vi también, durante el día, cerca de su campamento y de sus bestias de carga, ocupados en hacer diversas distribuciones. Estaban llenos de júbilo y de felicidad, y repartían muchos regalos. Vi que entonces, se solía siempre hacer esto, en ocasión de acontecimientos felices. "Por la noche, fueron al Pesebre para despedirse. Primero fue sólo Ménsor. María le puso al Niño Jesús en los brazos; él lloraba y resplandecía de alegría. Luego vinieron los otros dos, y derramaron lágrimas al despedirse. Trajeron todavía muchos presentes; piezas de tejidos diversos, entre los cuales algunos que parecían de seda sin teñir, y otros de color rojo o floreados; también trajeron muy hermosas colchas. Quisieron además dejar sus grandes mantos de color amarillo pálido, que parecían hechos con una lana extremadamente fina; eran muy livianos y el menor soplo de aire los agitaba. Traían también varias copas, puestas las unas sobre las otras, cajas llenas de granos, y en una cesta, unos tiestos donde había hermosos ramos de una planta verde con lindas flores blancas. Aquellos tiestos se hallaban colocados unos encima de otros dentro de la canasta. Era mirra. Dieron igualmente a José unos jaulones llenos de pájaros, que habían traído en gran cantidad sobre sus dromedarios para alimentarse con ellos. La despedida "Cuando se separaron de María y del Niño, todos derramaron muchas lágrimas. Vi a la Santísima Virgen de pie junto a ellos en el momento de despedirse. Llevaba sobre su brazo al Niño Jesús envuelto en su velo, y dio algunos pasos para acompañar a los Reyes hasta la puerta de la gruta; allí se detuvo en silencio, y para dar un recuerdo a aquellos hombres excelentes, desprendió de su cabeza el gran velo transparente de tejido amarillo que la envolvía, así como al Niño Jesús, y lo puso en las manos de Ménsor. Los Reyes recibieron aquel presente inclinándose profundamente, y un júbilo lleno de respeto hizo palpitar sus corazones, cuando vieron ante ellos a la Santísima Virgen sin velo, teniendo al pequeño Jesús. ¡Cuántas dulces lágrimas derramaron al abandonar la gruta! El velo fue para ellos desde entonces la más santa de las reliquias que poseían. "Hacia la medianoche, tuve de pronto una visión. Vi a los Reyes descansando en su carpa sobre unas colchas tendidas en el suelo, y cerca de ellos percibí a un hombre joven y resplandeciente. Era un ángel que los despertaba y les decía que debían partir de inmediato, sin volver por Jerusalén, sino a través del desierto, siguiendo las orillas del Mar Muerto. "Los Reyes se levantaron enseguida de sus lechos, y todo su séquito pronto estuvo en pie. Mientras los Reyes se despedían en forma conmovedora de san José una vez más delante de la gruta del Pesebre, su séquito partía en destacamentos separados para tomar la delantera, y se dirigía hacia el Sur con el fin de costear el Mar Muerto atravesando el desierto de Engaddi. "Los Reyes instaron a la Sagrada Familia a que partiera con ellos, porque sin duda alguna un gran peligro la amenazaba; luego aconsejaron a María que se ocultara con el pequeño Jesús, para no ser molestada a causa de ellos. Lloraron entonces como niños, y abrazaron a san José diciéndole palabras conmovedoras; luego montaron sus dromedarios, ligeramente cargados, y se alejaron a través del desierto. Vi al ángel cerca de ellos, en la llanura, señalarles el camino. Pronto desaparecieron. Seguían rutas separadas, a un cuarto de legua unos de otros, dirigiéndose durante una legua hacia el Oriente, y enseguida hacia el Sur, en el desierto.

sábado, 27 de diciembre de 2014

La vida

Imagina a la vida como un juego en el cual tú te encuentras haciendo malabarismos con 5 pelotas en el aire... A cada una las nombras así: trabajo, familia, salud, amigos y espíritu... y las mantienes todas en el aire. Tú entiendes que la pelota del trabajo es de goma y que si la dejas caer, volverá a ti... Pero las otras 4 pelotas (familia, salud, amigos y espíritu) son de cristal; si dejas caer alguna de ellas, ésta será irremediablemente marcada, maltratada, cuarteada, dañada, o hasta rota y jamás volverá a ser lo mismo. Debes entender esto y lograr equilibrar tu vida. ¿Cómo? No te menosprecies comparándote con otros. Todos somos diferentes y cada uno tiene algo especial. No traces tus metas y objetivos basado en lo que resulta importante para las demás personas, sólo tu sabes qué es lo mejor para ti. No des por olvidadas las cosas que se encuentran cerca de tu corazón, aférrate a ellas como a la vida, porque sin ellas... la vida carece de significado. No dejes que tu vida se resbale de los dedos viviendo en el pasado o para el futuro. Vive tu vida un día a la vez... vivirás todos los días de tu vida. No te des por vencido cuando aún tengas algo que dar, nada se da por terminado... hasta el momento en que dejas de intentarlo. Que no te dé miedo admitir que eres menos perfecto, pues ésta es la frágil línea que nos mantiene unidos a los demás. No tengas miendo de afrontar los riesgos..., es tomando estas oportunidades como aprendemos a ser valientes. La manera más rápida de recibir amor es darlo; la manera mas rápida de perderlo es apretarlo a nosotros demasiado; y la mejor manera de mantenerlo... es darle alas. No pases por la vida tan rápido que no solamente olvides de dónde vienes, sino también... adónde vas. Nunca olvides que las necesidad emocional más grande de una persona es... sentirse apreciado. No tengas miedo de aprender. El conocimiento es liviano, es un tesoro que siempre cargarás fácilmente. No uses el tiempo ni las palabras sin cuidado, ninguna de las dos es remediable. La vida no es un carrera, es un jornada para saborear cada paso del camino. Ayer es historia, mañana es un misterio y hoy es un regalo; ¡es por eso que lo llamamos PRESENTE!.

Navidad 2014